Setmana Santa 2013 en Igualada

Cuatro días de convivencia en el aeródromo de Igualada por Setmana Santa: vuelos para todos los gustos, calçotada, viento y mucho buen humor.

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4 de abril de 2013
Setmana Santa 2013 en Igualada

Crónicas de un desequilibrio.

Bien. Han pasado los días de fiesta, y el balance para los que eligieron el espacio de Igualada para disfrutarlos ha sido, cuando menos, positivo.

Positivo en cuanto a la actividad de vuelo, y positivo porque nos hemos demostrado a nosotros mismos que también es posible pasarlo bien con la estrecha convivencia que comporta “encerrarse” cuatro días en un espacio tan grande y a la vez tan pequeño como puede ser “nuestro” aeródromo.

La actividad, para los más afortunados, empezó el jueves, con unas condiciones para volar que permitieron disfrutar de vuelos a la medida de todos los gustos. Vuelos para expertos, para no tan expertos y para la gente que hace poco tiempo que ha iniciado su aprendizaje en las técnicas de vuelo.

La logística en cuanto al alojamiento se resolvió de diferentes maneras.

Hay quien eligió el espacio del club para poner su saco de dormir. Hay quien, para sorpresa de muchos, se hizo el “nido” en el maletero del coche, a pesar de ser de envergaduras considerables, y otros con furgonetas más o menos adaptadas para hacer de dormitorio.

Pero la estrella de las fiestas fue Aleix. El hombre se presentó con un “spa” con ruedas, que fue la envidia de todos. Dormitorio doble, ducha, cocina, recibidor y “jacuzzi”. Lástima que no alquilara habitaciones.

El viernes fue un día comprometido. Por un lado parecía que el día sería volable y por el otro, Ignasi y Neus nos tenían preparada una espléndida calçotada. ¿Qué hacer? ¿Seguir pegados al cielo como chinchetas, o aterrizar a la hora pactada para la comida?

Finalmente, se reunió el personal, y “engullimos” como “limas” unos calçots cocinados por Ignasi, acompañados de la salsa que nos preparó Neus. Por cierto, Neus, ¿has pensado en presentarte a un concurso de salsas para calçotadas?

Al anochecer, y para matar el gusanillo antes de irnos a dormir, rematamos el día con un conejo en escabeche, que preparé yo mismo, y no es por decirlo, pero estaba buenísimo.

Hacia las dos de la madrugada, los que dormíamos en el aparcamiento del club recibimos la visita de “la Benemérita”, y como consideraron que mi compañera y yo dormíamos “sospechosamente”, nos pidieron la documentación para averiguar si éramos de los “buenos” o de los “malos”. Otro tema sería aclarar qué quiere decir para ellos “buenos” o “malos”. A pesar de todo, después de 20 minutos de consultas con sus compañeros de la central, nos devolvieron la documentación y retomamos el sueño.

Esta no fue la única visita de la madrugada del viernes al sábado. Poco después nos visitó el viento. Un viento del noroeste que hacía moverse la furgoneta, y que ya no nos dejó hasta la noche del sábado.

El sábado casi no salíamos del club. Teníamos rachas que rondaban los 50 km/h, y no sacamos ni siquiera el material de vuelo. Cháchara, un poco de tele y una buena dosis de paciencia nos llevaron hasta el domingo.

El domingo empezó ventoso, pero poco a poco la cosa fue mejorando, hasta que al mediodía la gente se animó a salir. Inicialmente teníamos el cielo azul y costó un poco coger altura, pero poco a poco las nubecillas empezaron a hacer presencia y los que estábamos en el aire pudimos pasearnos tanto como quisimos por el cielo de Igualada. ¡Y otra vez el dilema! Domènec nos preparó un “perol” de macarrones para chuparse los dedos, y por radio se empezó a decir a los pilotos que todavía estaban volando que la mesa ya estaba lista.

Y algunos os preguntaréis: ¿y Manel, no vino? ¡Claro que sí! Manel se encerró en el taller y estuvo instalando los nuevos accesorios para el Janus. Rueda de cola y freno de disco. ¡Con estas mejoras, podremos aterrizar sin miedo a que la pista se haga corta! No sé qué haríamos si no nos dedicara su tiempo.

Yo me marché el domingo; mi espalda estaba sobrecargada de emociones y, como la previsión para el lunes no era nada buena, decidí dormir en mi cama.

Conclusión: ¡compañeros, hay que ir para ver si mejora!

¡Salud!

Lluis Curbera

Setmana Santa 2013 en Igualada
Setmana Santa 2013 en Igualada
Setmana Santa 2013 en Igualada
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